
El cultivo de esta planta es el sustento de muchas familias indígenas y campesinas de Colombia.
Actualmente en el resguardo indígena de “Museucue”, muchas familias aun siembran la amapola en sus huertas en busqueda de mejores opciones de supervivencia. Este fenómeno social que tuvó relevancia a mediados de los años 80 a nivel nacional se inserto en la comunidad ha raíz del empobrecimiento y falta la de mejores oportunidades en cuanto a: educación, salud, vivienda entre otras.
La mayoria de los cultivadores son jóvenes que no tienen recursos para acceder a la educación, madres cabeza de familia que no tienen como alimentar a sus hijos. Sin embargo el gobierno desconoce la realidad de este problema social y creé que la mejor salida es através de los operativos aéreos para la realización de las fumigaciones y los operativos con tropas conjuntas del ejército y la policía antinarcóticos para la erradicación forzosa. Una de las consecuencias que han traido estas estrategias, como la de fumigacion con glifosato: es la contaminación de las aguas, la destruccón de bosques, la esterilización de las tierras y por supuesto las consecuencias lesivas del ser humano como la destrución de los cultivos de pan coger y los perjuicios en la salud.
Desde este medio de comunicación hago un llamdo al gobierno y la comunidad internacional para que busquen otras alternativas de sustitución, comprendiendo que la problemática de las drogas no se puede solucionar por la vía militar sino entendiendo las causas sociales que la propician.
Por. Diego Kuene. Estudiante de UNICAUCA.

